Caroline Capítulo 1

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CAPITULO 1:

Al despertar estaba en un hermoso cuarto completamente blanco, el cuarto tenía figuras extrañas y escalones que llevaban a un reloj negro que marcaba  a las 12:00 de la noche.

                                                                                                                                                                 

-¿En dónde estoy?- me pregunté a mí misma mientras veía fijamente.

Me acerqué al reloj que estaba hasta el otro lado de la habitación, al llegar vi a aquel reloj más de cerca y me di cuenta de que me resultaba bastante familiar, como si ya lo hubiera visto antes.

He dado varias vueltas por el lugar hasta quedarme dormida en una esquina de la habitación.

Al despertar he visto que el reloj marcaba a las 6:30 de la mañana, estaba empezando a aburrirme y mientras caminaba por el lugar he oído a una persona cantar, era la voz de un hombre, al escuchar la canción sentí como caían lágrimas de mis ojos acariciando suavemente mis mejillas hasta resbalarse de mi barbilla y caer al suelo.

-¿Por qué estoy llorando?- Dije mientras secaba las lágrimas que quedaban en mis ojos.

Cuando terminé de secar mis lágrimas vino un recuerdo a mi mente.

Estaba sentada llevando puesto un hermoso vestido color azul mar y un collar derubí junto con un hombre en una sala que parecía pertenecer a una cabaña. El hombre era joven y apuesto, con un hermoso cabello azul.

Cuando me senté empezó a hablar.

-¿Te sientes mejor?- Preguntó

-Sí, un poco- Respondí un poco avergonzada mientras miraba hacia abajo- Todo gracias a ti.

-La gripe es fácil de tratar, pero deberías de cuidarte más.

-Lo haré.

Después de oír eso él me dedicó una gran sonrisa y me acarició la cabeza. No recuerdo nada de ese hombre, pero quiero recordarlo, tal vez sea una persona importante para mí.

Cuando el recuerdo se desvaneció el hombre seguía cantando y tras pensar un poco reconocí a quien estaba cantando, era el hombre que había recordado, sus voces eran iguales, no había duda.

A los pocos segundos la voz se detuvo y el recuerdo se desvaneció.

-“¿Quién era ese hombre?”- Pensé por un instante.

Pasaron las horas y yo seguía pensando, repetía una y otra vez ese recuerdo, no podía parar de pensar en él, quería recordar quien era y por que no paraba de pensar en ese hombre.

El reloj marcó a las 3:00 de la tarde, lo curioso era que no tenía hambre ni sed desde que llegué.

En ese momento otro recuerdo llegó a mi mente, era una escena en la que estaba sentada en un comedor junto con aquel hombre, en mi plato había unos pasteles con frutos arriba decorados con una pequeña hoja de menta, mis favoritos.

-Muchas gracias por preparar estos pasteles.

-Tú te los ganaste, has progresado mucho en tus estudios y también mejoraste en el piano y el canto ¡Te felicito!

Hablamos de muchas cosas , al parecer estudiaba en casa y mi sueño era ser una gran compositora, hacer que la gente escuche mis canciones y que les llegue a lo más profundo del corazón era mi sueño y me esforzaba por hacerlo realidad.

-¿Crees que podré cumplir mi sueño antes de… “eso”?- Pregunté.

-Por supuesto que sí, después de todo por lo que has pasado y todo lo que te has esforzado… Podrás hacerlo, estoy seguro- Dijo el hombre en un tono optimista pero ví como su sonrisa se disolvía

-Mentiroso- Dije mientras mis lágrimas desbordaban de mis ojos.

El hombre se paró de su asiento para acercarse y darme un abrazo.

-Todo saldrá bien-Después de que dijo eso le correspondí el abrazo y rompí a llorar.

El recuerdo se desvaneció y volví al cuarto blanco -¿A que se refería con “eso?- me dije a mí misma

Repetí varias veces en mi mente esas palabras hasta entender lo que quería decir pero no encontré nada. Pasaron varias horas y seguía pensando, a los pocos minutos se escuchó el triste llanto de un violín, la canción que se escuchaba era triste y hermosa, como por arte de magia en una esquina de la habitación se formó una puerta, al abrirla entré a un cuarto enorme, un piano se encontraba en el centro, en las esquinas se encontraban unas literas llenas de libros y unas enormes ventanas iluminaban toda la habitación.

Sin pensarlo dos veces me acerqué al piano y empecé a tocar  “Sonata claro de Luna” no recordaba como había logrado recordar la pieza entera, pero la toqué hasta el final.

Al terminar la canción me dispuse a leer uno de los libros que estaban en la litera y me dí cuenta de que la mayoría eran libros infantiles, he terminado por coger “Alicia en el país de las maravillas” ese libro me traía tantos recuerdos, no sé por que.

Cuando lo terminé de leer un recuerdo vino a mi mente; En la escena estaba sentada en el mismo cuarto leyendo el mismo libro, estaba concentrada en mi lectura hasta que oigo a alguien entrar a la habitación. Era aquel hombre que había visto en mis anteriores recuerdos.

-¿Estás lista?- preguntó el hombre.

-Sí.

-No tengas miedo, todo saldrá bien

-¿Y si no sale nada bien?

El hombre se quedó callado durante unos segundos, permaneciendo inmóvil enfrente de mí.

-No sabemos lo que pueda pasar.

-Aún si todo sale mal nunca te dejaré solo.

Después de decir eso el recuerdo se desvaneció, todavía no entendía nada, ni sabía quién era aquel hombre que se me hacía tan familiar.

CAPITULO 1:

Al despertar estaba en un hermoso cuarto completamente blanco, el cuarto tenía figuras extrañas y escalones que llevaban a un reloj negro que marcaba  a las 12:00 de la noche.

                                     

                                                                                                                                                                   

-¿En dónde estoy?- me pregunté a mí misma mientras veía fijamente.

Me acerqué al reloj que estaba hasta el otro lado de la habitación, al llegar vi a aquel reloj más de cerca y me di cuenta de que me resultaba bastante familiar, como si ya lo hubiera visto antes.

He dado varias vueltas por el lugar hasta quedarme dormida en una esquina de la habitación.

Al despertar he visto que el reloj marcaba a las 6:30 de la mañana, estaba empezando a aburrirme y mientras caminaba por el lugar he oído a una persona cantar, era la voz de un hombre, al escuchar la canción sentí como caían lágrimas de mis ojos acariciando suavemente mis mejillas hasta resbalarse de mi barbilla y caer al suelo.

-¿Por qué estoy llorando?- Dije mientras secaba las lágrimas que quedaban en mis ojos.

Cuando terminé de secar mis lágrimas vino un recuerdo a mi mente.

Estaba sentada llevando puesto un hermoso vestido color azul mar y un collar de rubí junto con un hombre en una sala que parecía pertenecer a una cabaña. El hombre era joven y apuesto, con un hermoso cabello azul.

Cuando me senté empezó a hablar.

-¿Te sientes mejor?- Preguntó

-Sí, un poco- Respondí un poco avergonzada mientras miraba hacia abajo- Todo gracias a ti.

-La gripe es fácil de tratar, pero deberías de cuidarte más.

-Lo haré.

Después de oír eso él me dedicó una gran sonrisa y me acarició la cabeza. No recuerdo nada de ese hombre, pero quiero recordarlo, tal vez sea una persona importante para mí.

Cuando el recuerdo se desvaneció el hombre seguía cantando y tras pensar un poco reconocí a quien estaba cantando, era el hombre que había recordado, sus voces eran iguales, no había duda.

A los pocos segundos la voz se detuvo y el recuerdo se desvaneció.

-“¿Quién era ese hombre?”- Pensé por un instante.

Pasaron las horas y yo seguía pensando, repetía una y otra vez ese recuerdo, no podía parar de pensar en él, quería recordar quien era y por que no paraba de pensar en ese hombre.

El reloj marcó a las 3:00 de la tarde, lo curioso era que no tenía hambre ni sed desde que llegué.

En ese momento otro recuerdo llegó a mi mente, era una escena en la que estaba sentada en un comedor junto con aquel hombre, en mi plato había unos pasteles con frutos arriba decorados con una pequeña hoja de menta, mis favoritos.

-Muchas gracias por preparar estos pasteles.

-Tú te los ganaste, has progresado mucho en tus estudios y también mejoraste en el piano y el canto ¡Te felicito!

Hablamos de muchas cosas , al parecer estudiaba en casa y mi sueño era ser una gran compositora, hacer que la gente escuche mis canciones y que les llegue a lo más profundo del corazón era mi sueño y me esforzaba por hacerlo realidad.

-¿Crees que podré cumplir mi sueño antes de… “eso”?- Pregunté.

-Por supuesto que sí, después de todo por lo que has pasado y todo lo que te has esforzado… Podrás hacerlo, estoy seguro- Dijo el hombre en un tono optimista pero vi como su sonrisa se disolvía

-Mentiroso- Dije mientras mis lágrimas desbordaban de mis ojos.

El hombre se paró de su asiento para acercarse y darme un abrazo.

-Todo saldrá bien-Después de que dijo eso le correspondí el abrazo y rompí a llorar.

El recuerdo se desvaneció y volví al cuarto blanco -¿A que se refería con “eso?- me dije a mí misma

Repetí varias veces en mi mente esas palabras hasta entender lo que quería decir pero no encontré nada. Pasaron varias horas y seguía pensando, a los pocos minutos se escuchó el triste llanto de un violín, la canción que se escuchaba era triste y hermosa, como por arte de magia en una esquina de la habitación se formó una puerta, al abrirla entré a un cuarto enorme, un piano se encontraba en el centro, en las esquinas se encontraban unas literas llenas de libros y unas enormes ventanas iluminaban toda la habitación.

Sin pensarlo dos veces me acerqué al piano y empecé a tocar  “Sonata claro de Luna” no recordaba como había logrado recordar la pieza entera, pero la toqué hasta el final.

Al terminar la canción me dispuse a leer uno de los libros que estaban en la litera y me dí cuenta de que la mayoría eran libros infantiles, he terminado por coger “Alicia en el país de las maravillas” ese libro me traía tantos recuerdos, no sé por que.

Cuando lo terminé de leer un recuerdo vino a mi mente; En la escena estaba sentada en el mismo cuarto leyendo el mismo libro, estaba concentrada en mi lectura hasta que oigo a alguien entrar a la habitación. Era aquel hombre que había visto en mis anteriores recuerdos.

-¿Estás lista?- preguntó el hombre.

-Sí.

-No tengas miedo, todo saldrá bien

-¿Y si no sale nada bien?

El hombre se quedó callado durante unos segundos, permaneciendo inmóvil enfrente de mí.

-No sabemos lo que pueda pasar.

-Aún si todo sale mal nunca te dejaré solo.

Después de decir eso el recuerdo se desvaneció, todavía no entendía nada, ni sabía quién era aquel hombre que se me hacía tan familiar.

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